<?xml version="1.0" encoding="UTF-8" ?><!-- generator=Zoho Sites --><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><atom:link href="https://www.migene.org/blogs/denunciar-y-alzar-la-voz/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>MIGENE - Boletin de Actualidad Migratoria (BAM) , Denunciar y Alzar la Voz</title><description>MIGENE - Boletin de Actualidad Migratoria (BAM) , Denunciar y Alzar la Voz</description><link>https://www.migene.org/blogs/denunciar-y-alzar-la-voz</link><lastBuildDate>Tue, 28 Apr 2026 01:07:44 +0200</lastBuildDate><generator>http://zoho.com/sites/</generator><item><title><![CDATA[El laberinto del asilo: cuando la protección se convierte en una carrera de obstáculos]]></title><link>https://www.migene.org/blogs/post/El-laberinto-del-asilo</link><description><![CDATA[<img align="left" hspace="5" src="https://www.migene.org/asilo y proteccion internacional.jpg"/>Descubre cómo el sistema de asilo en España impone barreras que dificultan el acceso a la protección internacional. Un análisis crítico sobre la distancia entre el derecho reconocido y su aplicación real.]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="zpcontent-container blogpost-container "><div data-element-id="elm_XTZtJ9zBQ9i3JTKcGDqR4Q" data-element-type="section" class="zpsection "><style type="text/css"></style><div class="zpcontainer-fluid zpcontainer"><div data-element-id="elm_TFlHb049TlO4_F4QlkTmQA" data-element-type="row" class="zprow zprow-container zpalign-items- zpjustify-content- " data-equal-column=""><style type="text/css"></style><div data-element-id="elm_o4GkAyPuTw6XwxUe0c2Ybg" data-element-type="column" class="zpelem-col zpcol-12 zpcol-md-12 zpcol-sm-12 zpalign-self- "><style type="text/css"></style><div data-element-id="elm_MY0wOsjKTSqQ736vI9AELA" data-element-type="text" class="zpelement zpelem-text "><style></style><div class="zptext zptext-align-center zptext-align-mobile-center zptext-align-tablet-center " data-editor="true"><p></p><div><p></p><h2 style="text-align:left;"><b>Pedir protección no debería ser tan difícil</b></h2><p style="text-align:left;">España reconoce formalmente el derecho de asilo. Existen leyes, tratados internacionales y procedimientos para solicitarlo. Pero en la práctica, <span><b>acceder al sistema de asilo es cada vez más difícil</b></span>. Quienes llegan huyendo de situaciones extremas —violencia, persecución, amenazas— se enfrentan no solo al trauma del exilio, sino a un entramado legal y administrativo que parece diseñado para disuadir.</p><p></p><h2 style="text-align:left;"><b>Barreras desde el primer paso</b></h2><p style="text-align:left;">El primer obstáculo suele ser <span><b>el acceso al procedimiento</b></span>. Aunque cualquier persona puede solicitar asilo en frontera, comisaría o dentro del territorio, <span><b>las citas están saturadas o directamente bloqueadas durante meses</b></span>. Esto deja a muchas personas sin posibilidad real de formalizar su solicitud.</p><p style="text-align:left;">En contextos como Ceuta, Melilla o aeropuertos internacionales, se han documentado devoluciones sumarias y denegaciones sin garantías. La frontera no es solo geográfica: es también jurídica y política.</p><p></p><h2 style="text-align:left;"><b>Las cifras no mienten</b></h2><p style="text-align:left;">En los últimos años, <span><b>España ha denegado más del 65% de las solicitudes de asilo</b></span>, a pesar de que muchas proceden de países con contextos ampliamente reconocidos de violencia o inestabilidad. Mientras otros países europeos reconocen con mayor regularidad perfiles similares, en España la respuesta habitual es la inadmisión o la denegación.</p><p style="text-align:left;">El reconocimiento del estatuto de refugiado sigue siendo minoritario: <span><b>la mayor parte de las resoluciones favorables otorgan solo protección subsidiaria</b></span>, más limitada y frágil.</p><p></p><h2 style="text-align:left;"><b>Una espera interminable</b></h2><p style="text-align:left;">Aunque la ley establece plazos, lo habitual es que los procedimientos se alarguen durante más de un año. Mientras tanto, las personas solicitantes viven en un limbo jurídico: pueden residir legalmente, pero encuentran múltiples obstáculos para acceder al empleo, la formación o la vivienda.</p><p style="text-align:left;">La <span><b>espera afecta la salud mental</b></span>, dificulta la integración y prolonga la incertidumbre de quienes solo buscan seguridad y estabilidad.</p><p></p><h2 style="text-align:left;"><b>El asilo, cada vez más estrecho</b></h2><p style="text-align:left;">El endurecimiento de la política migratoria europea también tiene eco en España. El uso creciente de conceptos como “tercer país seguro” o “riesgo para la seguridad nacional” <span><b>reduce las posibilidades de protección</b></span> y aumenta las denegaciones por motivos formales.</p><p style="text-align:left;">Además, el relato institucional a menudo vincula migración con amenaza, lo que favorece una <span><b>gestión securitaria del asilo</b></span>: controles, sospechas, filtros. El enfoque humanitario se diluye en medio de procedimientos restrictivos.</p><p></p><h2 style="text-align:left;"><b>¿Qué podemos hacer?</b></h2><p style="text-align:left;">El derecho de asilo no puede quedarse en el papel. Requiere voluntad política, garantías reales y una mirada que ponga en el centro la dignidad humana.</p><p style="text-align:left;">Comprender las barreras del sistema es el primer paso. <span><b>Sensibilizar sobre esta realidad es una forma de resistencia</b></span>: porque lo que está en juego no es solo un trámite administrativo, sino la vida de miles de personas que han tenido que huir para seguir existiendo.</p></div><p></p></div>
</div></div></div></div></div></div> ]]></content:encoded><pubDate>Fri, 16 May 2025 16:43:43 +0000</pubDate></item></channel></rss>