Tus datos también tienen derechos y tú, el poder de defenderlos

05.09.25 10:11 PM - Por Maria Correa

Vivimos rodeadas de cámaras, formularios, huellas, escáneres, códigos. Cada paso que damos como personas migrantes —al cruzar una frontera, al pedir asilo, al renovar papeles o incluso al subirnos a un autobús— puede quedar registrado en algún sistema digital. Lo llaman “seguridad”, pero pocas veces se nos explica quién controla nuestros datos, para qué se usan y cómo pueden afectarnos.

En Europa, existen enormes bases de datos diseñadas para vigilar a personas extranjeras. Algunas funcionan a nivel europeo; otras, dentro de España. No son neutrales. Muchas veces alimentan el racismo institucional, perpetúan prejuicios y limitan nuestros derechos sin que sepamos siquiera qué información contienen sobre nosotras.

Este artículo es una primera puerta para entender ese mundo opaco. Para nombrarlo, cuestionarlo y empezar a defendernos.


¿Qué sistemas nos vigilan?

SIS II – Sistema de Información Schengen

Base europea utilizada por policías y autoridades migratorias. Si alguna vez fuiste detenida, te denegaron una visa o se ordenó tu expulsión, es posible que tu nombre esté allí. También puede registrar alertas por “personas buscadas” o por “riesgo migratorio”, sin juicio ni defensa previa.

EURODAC
Guarda tus huellas dactilares si pediste asilo o entraste de forma “irregular” en Europa. Se usa para devolverte al primer país donde te registraron, aunque ya hayas reconstruido tu vida en otro.

VIS – Sistema de Información de Visados
Registra todas las solicitudes de visado hechas en la UE: huellas, fotos, país de origen, motivo del viaje. Aunque te lo denieguen, la información queda archivada hasta cinco años.

ADEXTRA – Archivo de Extranjeros (España)
Menos conocido pero muy influyente. Almacena datos sobre permisos, sanciones, trámites o denegaciones. Muchas decisiones se basan en historiales automatizados, a veces incompletos o erróneos.

Ficheros policiales y locales
Desde bases autonómicas hasta listados municipales. No siempre están actualizados ni controlados, y muchas veces ni siquiera sabemos que existimos en ellos.

¿Qué consecuencias puede tener?

Denegación de visados o renovaciones sin explicación clara.
Devoluciones forzosas por una huella digital.
Bloqueos en trámites por datos antiguos o erróneos.
Seguimiento policial sin orden judicial.
Intercambio de información entre países sin consentimiento.

Todo esto sucede bajo el pretexto de “gestión migratoria” o “seguridad”. Pero en la práctica, muchas personas acaban atrapadas en sistemas que no entienden, sin saber cómo defenderse.

Tus derechos frente a estas bases de datos

Aunque no te lo digan, tienes derecho a:
Saber qué datos tienen sobre ti.
Solicitar una copia de esos datos.
Pedir la corrección o eliminación de información errónea.
Reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos.
Oponerte al uso de tu información en ciertos casos.

Estos derechos están reconocidos en el Reglamento General de Protección de Datos de la UE (RGPD) y en la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales (LOPDGDD).

Desde MIGENE te ayudamos a ejercerlos.

¿Qué puedes hacer desde ya?

Solicita una copia de tus datos si tuviste una denegación, expulsión o rechazo.
Detecta errores: si los hay, exige su corrección.
No firmes formularios sin saber para qué son ni a dónde van.
Informa a tu comunidad: compartir es defender.
Consulta con MIGENE si necesitas apoyo para redactar solicitudes o reclamar.

Nombrar el control también es libertad

Nos dicen que no tenemos nada que temer si no hicimos nada malo. Pero la vigilancia no siempre busca culpables: muchas veces marca sospechosas. Y cuando eso ocurre sobre personas racializadas, pobres o extranjeras, los efectos no son neutros: son exclusión, miedo y silencio.

Por eso este proyecto se llama Datos que nos miran. Porque queremos mirar también hacia esos datos, recuperar el control y poner la dignidad por delante del algoritmo.


Esto no va solo de ti ni de mí. Va de todas las personas que vendrán después. De que no tengamos que explicar a nuestras hijas por qué no pudimos defenderlas frente a una máquina que decía que “no cumplíamos el perfil”.


Y tú sí lo cumples: cumples el perfil de quien defiende sus dere

Maria Correa