
Vivimos rodeadas de cámaras, formularios, huellas, escáneres, códigos. Cada paso que damos como personas migrantes —al cruzar una frontera, al pedir asilo, al renovar papeles o incluso al subirnos a un autobús— puede quedar registrado en algún sistema digital. Lo llaman “seguridad”, pero pocas veces se nos explica quién controla nuestros datos, para qué se usan y cómo pueden afectarnos.
En Europa, existen enormes bases de datos diseñadas para vigilar a personas extranjeras. Algunas funcionan a nivel europeo; otras, dentro de España. No son neutrales. Muchas veces alimentan el racismo institucional, perpetúan prejuicios y limitan nuestros derechos sin que sepamos siquiera qué información contienen sobre nosotras.
Este artículo es una primera puerta para entender ese mundo opaco. Para nombrarlo, cuestionarlo y empezar a defendernos.
¿Qué sistemas nos vigilan?
SIS II – Sistema de Información Schengen
¿Qué consecuencias puede tener?
Todo esto sucede bajo el pretexto de “gestión migratoria” o “seguridad”. Pero en la práctica, muchas personas acaban atrapadas en sistemas que no entienden, sin saber cómo defenderse.
Tus derechos frente a estas bases de datos
Estos derechos están reconocidos en el Reglamento General de Protección de Datos de la UE (RGPD) y en la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales (LOPDGDD).
Desde MIGENE te ayudamos a ejercerlos.
¿Qué puedes hacer desde ya?
Nombrar el control también es libertad
Nos dicen que no tenemos nada que temer si no hicimos nada malo. Pero la vigilancia no siempre busca culpables: muchas veces marca sospechosas. Y cuando eso ocurre sobre personas racializadas, pobres o extranjeras, los efectos no son neutros: son exclusión, miedo y silencio.
Por eso este proyecto se llama Datos que nos miran. Porque queremos mirar también hacia esos datos, recuperar el control y poner la dignidad por delante del algoritmo.
Esto no va solo de ti ni de mí. Va de todas las personas que vendrán después. De que no tengamos que explicar a nuestras hijas por qué no pudimos defenderlas frente a una máquina que decía que “no cumplíamos el perfil”.
Y tú sí lo cumples: cumples el perfil de quien defiende sus dere

